El suicidio no es únicamente un problema de salud mental, sino también de gobernanza, desigualdad y decisiones presupuestarias. A partir de datos de la OMS, OPS y ACNUDH, el artículo analiza cómo afecta de manera desigual a jóvenes, pueblos indígenas y poblaciones vulnerables, y plantea la necesidad de fortalecer la prevención, la atención en salud mental y las respuestas estatales.