Colombia reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, contraviniendo la Resolución 497 de la ONU. Esta decisión, junto con otros giros diplomáticos, sugiere un viraje pragmático en su política exterior, orientado a fortalecer lazos con EE. UU. e Israel. El texto cuestiona si este cambio responde a un principio coherente o a conveniencia política, y analiza la tensión entre los beneficios estratégicos y las obligaciones internacionales del Estado colombiano.