Relatoría del evento "Seguridad, Geopolítica y Diplomacia" de la semana de Derecho, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.
- Comité Estudiantil de Relaciones Internacionales

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Escrito por Luz Villadiego en colaboración con Sebastián Ramírez.
El 1 de septiembre, en el marco de la Semana de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales, se llevó a cabo el evento “Seguridad, Geopolítica y Diplomacia”. En este espacio, estos tres ejes fueron analizados frente al nuevo gobierno, identificando rupturas, continuidades, paradojas y espacios en blanco.
En cuanto al eje de la diplomacia, María Teresa Aya, exdirectora de la Academia Diplomática Augusto Ramírez Ocampo, puntualizó con claridad el carácter de una diplomacia ideologizada, esta vez desde la derecha. Lo anterior representa una ruptura evidente frente al enfoque diplomático antecedido por el expresidente Gustavo Petro y, además, deja en evidencia que nuestra política exterior colombiana continúa estando demarcada por una política de Estado y no de gobierno.
Asimismo, la exdirectora señaló la actual debilidad de la cooperación regional latinoamericana y advirtió que la relación Colombia-Estados Unidos debería asumirse de forma pragmática y no ideológica, con el fin de evitar comprometer los intereses y oportunidades de Colombia frente a otros actores del sistema internacional. Igualmente, resaltó: la agenda de minerales críticos que Chile, Argentina, Perú y Bolivia firmaron en agosto de 2026, como una posible ventana estratégica a la que Colombia debería sumarse.
En el componente de seguridad, se identificaron ventanas de oportunidad, continuidades y, además, paradojas a las que vale la pena hacer mención. Con respecto a las oportunidades, el director del área de Seguridad y Justicia de Fedesarrollo, Jairo García, y el doctor en Criminología Jorge Mantilla señalaron como positivo el nuevo organismo “Escudo de las Américas”, especialmente para combatir el crimen transnacional mediante la cooperación entre los países suramericanos afectados por el narcotráfico y por la naturaleza omnipresente de estas organizaciones delictivas.
También se identificaron continuidades en la modalidad de ataque a los grupos al margen de la ley, es decir, mediante bombardeos y el uso excesivo de la fuerza. Quedó como una gran incógnita si el nuevo gobierno tendrá como enfoque de seguridad continuar atacando a estos grupos únicamente mediante bombardeos o si implementará otras alternativas conjuntas para abordar el conflicto de manera más eficiente e integral. Adicionalmente, se expuso a Colombia como un líder a nivel regional en materia de seguridad, haciendo mención de las operaciones Zeus y Orión. Programas como el manejado por Cotecmar sirven como un ejemplo del éxito al montar plataformas estratégicas.
El tema de seguridad también fue abordado desde una perspectiva local, destacando principalmente los retos que tendrá el nuevo gobierno frente a ciudades como Cali, como escenario de tensión y, quizás, de posibles negociaciones con grupos armados; Medellín, frente a la trata de personas; y Barranquilla, en materia de extorsión.
Tras una ronda de preguntas, el evento finalizó con tres conclusiones muy interesantes: ante una situación de constante evolución en las formas de hacer la guerra, los mejores juguetes no garantizan la victoria; es necesario pensar cómo convertir la ventaja militar en una ventaja también política, y es necesario afianzar la institucionalidad con la política de seguridad de la fuerza.




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