7.4 en la tierra, 9.750 millones en cifras: El costo real del sismo en Colombia
- Isabella Andrade Leal

- 28 ago
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El siguiente artículo es meramente informativo, no representa la postura del Comité Estudiantil de Relaciones Internacionales.
Ha transcurrido poco más de una semana desde que numerosos ciudadanos colombianos debieron desplazarse forzosamente y empezar de cero. El pasado lunes 10 de agosto, un sismo de 7.4 sacudió el territorio colombiano. La catástrofe dejó un saldo de personas desaparecidas y fallecidas, además de severos daños en la infraestructura, lo que agravó la crisis especialmente en Cali, Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca.
Las principales incertidumbres de la población en estos momentos son: ¿se presentarán réplicas del sismo?, ¿Qué está haciendo y hará el gobierno al respecto?» y «¿Qué panorama se avecina para Colombia?»
En cuanto a la primera, según el Servicio Geológico Colombiano, «estas pueden durar días, semanas o incluso meses, pues cuando ocurre un sismo de gran magnitud y poca profundidad, se sigue liberando energía hasta que las zonas aledañas al área de ruptura del sismo principal se equilibran nuevamente». Es decir, durante cierto tiempo pueden registrarse múltiples réplicas; la mayoría imperceptibles para la población, aunque algunas se sentirán con mayor fuerza, lo que provoca ansiedad entre los colombianos.
Como era previsible, los ciudadanos aguardaban alguna respuesta del ejecutivo y de organismos internacionales. No obstante, la situación se complicó aún más: organismos como la ONU confirmaron no haber recibido solicitud oficial de asistencia por parte del gobierno en primera instancia. Países como México, España, China y miembros de la UE expresaron su desconcierto, pues habían ofrecido enviar ayuda humanitaria y brigadas de rescatistas; pese a ello, las autoridades colombianas no autorizaron su ingreso. Así lo confirmó la propia presidenta Claudia Sheinbaum, lo que dejó al país en una posición de aislamiento dentro del sistema internacional.
El 12 de agosto, en medio de esta controversia, Javier Pava —quien hasta entonces se desempeñaba como director de la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres)— fue destituido de su cargo y reemplazado por David Tamayo. El nuevo director anunció que, ante la contingencia y dado que la UNGRD había rechazado con anterioridad el apoyo brindado por varias naciones, formalizó solicitudes específicas de equipos de rescate a cuatro países alineados con la ideología del gobierno: Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. Esta decisión suscitó fuertes críticas respecto a las naciones que habían ofrecido su colaboración desde los primeros momentos.
Una semana después del sismo, se publicó un balance oficial que confirma 304 fallecidos, 4.548 heridos y 426 desaparecidos. La UNGRD reporta 364 personas rescatadas. A raíz de ello, el presidente firmó el decreto de emergencia económica, medida que otorga facultades especiales al ejecutivo por 30 días sin necesidad de aval del congreso.
Ahora bien, la gestión del mandatario no estuvo exenta de polémica. Durante una visita a las zonas afectadas, De la Espriella fue captado repartiendo balones con el logo de su campaña política entre los damnificados; un gesto ampliamente censurado en redes sociales, donde se lo consideró un acto de proselitismo político en medio de una tragedia. También generó rechazo su declaración en cadena nacional, al afirmar que «las cosas de Dios, queridos compatriotas… Él decidió ponernos en esta prueba tan dura, y en su sabiduría, lo hizo justo el día en que comenzó mi mandato». Sus palabras fueron interpretadas como una falta de sensibilidad y una manera de eludir la responsabilidad institucional.
El 21 de agosto, a once días del movimiento telúrico, la Organización Internacional para las Migraciones (OMI) reportó 282.000 damnificados y reiteró que el acceso a varias comunidades sigue siendo limitado, lo que dificulta la llegada de asistencia humanitaria. El ejecutivo mantiene vigente el estado de emergencia económica, mientras la ONU advierte que el alcance total de la catástrofe aún no está claro.
Desde una perspectiva económica, las pérdidas estimadas ascienden a unos 9.570 millones de dólares, según un estudio de BBVA. Esta cifra resulta un 60 % superior a las estimaciones iniciales. Los costos de reconstrucción —que incluyen la reparación de la infraestructura y la reactivación económica— podrían duplicar dicho monto si se suman a las pérdidas directas ya contabilizadas.
Como se mencionó anteriormente, la administración activó un crédito contingente de 450 millones de dólares con el Banco Mundial (200 millones para respuesta inmediata y 250 millones adicionales) y cuenta con acceso a otra línea de 400 millones con el BID.
Para atender a los afectados, el gobierno anunció transferencias monetarias denominadas «auxilios de vida» (sin monto definido), un fondo de 100 mil millones de pesos para subsidios de arrendamiento y la activación de la línea de emergencia. Incluso, organismos como la ONU buscan recaudar 148,1 millones de dólares para asistir a 671.000 personas.
A Colombia le aguarda una reconstrucción larga y compleja que pondrá a prueba su capacidad institucional y su frágil situación fiscal. El desafío no consiste únicamente en reparar los daños —estimados en más de 9.500 millones de dólares—, sino en hacerlo en un país con profundas desigualdades estructurales. El sismo ha revelado «las diferentes Colombias que hay en una misma Colombia»: mientras ciudades como Cali registraron una respuesta relativamente ágil, comunidades apartadas del Chocó, Buenaventura y el Valle del Cauca —donde el socorro ha llegado con cuentagotas o aún no ha arribado— siguen sumidas en el abandono histórico. La reconstrucción, advierten los expertos, debe cerrar esas brechas preexistentes; si los recursos no se distribuyen con criterio territorial, las desigualdades se ahondarán aún más.
El sistema de salud de Buenaventura está colapsado; más de 390.000 niños han visto interrumpida su educación, y miles de familias que lo perdieron todo en minutos se resisten a abandonar campamentos informales donde ni siquiera ha llegado la asistencia. El gobierno ha anunciado el «Plan Milagro» y la creación del «Fondo Milagro», pero aún no ha precisado de dónde provendrán los recursos ni qué instrumento institucional empleará para garantizar una gestión eficaz que evite la lentitud burocrática y el riesgo de corrupción.
El antecedente del terremoto de 1999, con la creación del Forec, funcionó relativamente bien; sin embargo, la administración actual «apenas está conociendo el tamaño de la destrucción» y todavía no ha definido qué mecanismo pondrá en marcha. Mientras tanto, Fitch Ratings ya advirtió que los daños del sismo incrementarán los desafíos fiscales de los gobiernos locales y regionales. Y aunque Oxford Economics estima un impacto macroeconómico moderado (entre el 0,2 % y el 0,4 % del PIB) que podría compensarse con el gasto en reconstrucción, la promesa del presidente de reducir el déficit fiscal se ve comprometida. Finalmente, investigadores del Banco de la República lo resumieron sin rodeos al afirmar que «esta nueva realidad hará muy difícil mantener un gobierno central austero y cumplir con las aspiraciones de recortar el gasto público».
Referencias
Servicio Geológico Colombiano. (2026, 10 de agosto). Servicio Geológico Colombiano actualiza la información sobre el sismo ocurrido en San José del Palmar, Chocó.https://www2.sgc.gov.co/Noticias/Paginas/SGC-actualiza-la-informacion-sobre-el-sismo-ocurrido-en-San-Jose-del-Palmar-Choco.aspx
Naciones Unidas. (2026, 18 de agosto). Terremoto en Colombia: la ONU prepara asistencia alimentaria para 100.000 personas. https://share.google/UNVORZwoU7kvYoHHhç
Lara, A. (2026, 13 de agosto). ¿Gobierno De la Espriella está poniendo trabas? Claudia Sheinbaum aclara por qué rescatistas de México no pudieron ingresar a Colombia. El Colombiano.https://www.elcolombiano.com/internacional/que-dijo-claudia-sheinbaum-rescatistas-terremoto-colombia-DB39925789
El Colombiano. (2026, 18 de agosto). Polémica por entrega de balones de Abelardo en Chocó y paseo del ministro de Vivienda. https://www.elcolombiano.com/colombia/polemica-por-entrega-de-balones-de-abelardo-en-choco-y-paseo-del-ministro-de-vivienda-CG40020637
Solé Sans, A. (2026, 13 de agosto). ¿Por qué Colombia frena la ayuda extranjera después del terremoto? El Nacional. https://www.elnacional.cat/es/internacional/por-colombia-frena-ayuda-extranjera-despues-terremoto_1681051_102.html#1
Suárez, A. (2026, 19 de agosto). Presidente colombiano declara emergencia económica para atender devastador terremoto. AP News. https://apnews.com/article/colombia-terremoto-emergencia-economica-5731a239f93e60a1660337771c144f0b
Arango, T., & López Bejarano, J. M. (2026, 19 de agosto). Reconstrucción de las zonas afectadas por terremoto necesitará casi seis años. La República. https://www.larepublica.co/especiales/catastrofe-nacional/reconstruccion-de-las-zonas-afectadas-por-terremoto-necesitara-casi-seis-anos-4461133
Agencia EFE. (2026, 21 de agosto). ONU pide a la comunidad internacional recaudar 148 millones de dólares adicionales para apoyar a Colombia tras terremoto. El Heraldo. https://www.elheraldo.co/colombia/2026/08/21/onu-pide-a-la-comunidad-internacional-recaudar-148-millones-de-dolares-adicionales-para-apoyar-a-colombia-tras-terremoto/
Redacción Ambiente. (2026, 12 de agosto). David Tamayo se posesiona como director de la UNGRD en medio de la emergencia en Colombia. El Espectador. https://www.elespectador.com/ambiente/david-tamayo-se-posesiona-como-director-de-la-ungrd-en-medio-de-la-emergencia-en-colombia/




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