La Esclavitud — La pertenencia de lo que no se posee: La vida humana.
- Mariana Andrade

- 2 abr
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La esclavitud se consolida desde que existe la diferenciación de clases. En un principio quise decir que se dio desde que existen las necesidades y el trabajo, pero eso no es del todo cierto porque hubo un punto en donde las manadas y los clanes fueron estructuras sociales en donde había una buena y racional distribución de roles y tareas, sin llegar a la degradación del otro. Pero luego aparecen las clases, y la idea peligrosa, pero sostenida (y de alguna forma justificada) de que algunas vidas son más importantes, más pesadas, más valiosas, y que la valía de tu vida determina los privilegios y comodidades que puedes alcanzar, y que otros deben reconocer como legítimos e inherentes de tu existencia o labor. De tal manera se empezaron a hacer las divisiones humanas, empezamos a clasificar y separar quienes eran los especiales, los escogidos, los alzados sobre el resto, y quienes valían menos en medida de esa comparativa.
Esta idea de valía se expandió por el mundo y evolucionó y, a su vez, se distorsionó, dando como resultado que tu valía ya no estaba en lo que tú aportabas o si una divinidad te había escogido, sino que reposaba en aspectos arbitrarios como tu linaje, tu apariencia o tus pertenencias, y si no prevalecías en ninguno de estos aspectos, tu vida valía poco o nada. Y tal fue arraigado ese pensamiento en la mente humana que empezó a ser aceptable que unas vidas valieran tan poco que podían convertirse en pertenencias, y así, ciertos humanos pasaron de ser individuos a objetos; tu cuerpo ya no te pertenecía, solo era una herramienta intercambiable y apropiable dentro de un sistema de dueños y herramientas humanas.
De tal forma, empezamos como sociedad a sistematizar la cosificación de vidas humanas; despojamos a ciertas vidas de su dignidad para convertirlas en materialidad y mercancía a la disposición y uso de quien tuviese los recursos económicos y sociales de poseerla. Un ejemplo puntual y barbárico de esto es la trata de esclavos. Dicha práctica, sostenida durante más de 400 años, fue la extremización perversa del concepto ya mencionado (la valía de la vida humana), puesto que en esta práctica y delito, los cuerpos eran clasificados y vendidos según su utilidad (determinada por la fuerza, el sexo o la edad), y aquí la vida pierde su valor intrínseco y gana un valor monetario.
Más de 15 millones de individuos (mayoritariamente africanos) fueron víctimas de tal atrocidad, desplazándolos de sus familias, sus hogares e inclusive sus Identidades individuales y culturales, dejando a su paso huellas imborrables en la historia, huellas como las del sufrimiento, la violencia, la discriminación y la deshumanización. Por lo cual, hoy, 25 de marzo, se celebra la abolición de la esclavitud y la trata de esclavos, y se conmemora el dolor de todas las vidas que fueron interrumpidas y marcadas por este sistema antinatural.
Conmemoramos porque tenemos que recordar, y tenemos que recordar porque debemos evitar que esto suceda de nuevo. Recordar no es solo traer a la memoria sucesos importantes; recordar es hacernos responsables social y colectivamente de evitar que dichas tragedias tengan cabida de nuevo en la sociedad global que estamos intentando rescatar y restituir, una en donde será inamovible la seguridad y confianza de que la vida humana y la libertad siempre serán derechos respetados.
Referencias:
United Nations. (s. f.-b). Trata de esclavos | Naciones Unidas. https://www.un.org/es/observances/decade-people-african-descent/slave-trade




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